sábado, 26 de julio de 2014

Aspirar a la santidad


Hace unos años vimos a Felipe VI llorar. Fue al término de una Misa funeral por las víctimas del atentado del once de Mayo. Nadie dijo entonces que aquello era un acto anticonstitucional o que se oponía a la laicidad del Estado. Muchos inocentes habían muerto y la Iglesia Católica, de mayoritario seguimiento en España, ofreció lo que siempre da a todos los difuntos: la oración y el sacrificio de la Misa por todas esas almas que se encontraron tan sorpresiva e injustamente con la muerte.

En su coronación, sin embargo, el nuevo Rey de España, o quizá el Gobierno, decidieron prescindir de cualquier acto o símbolo que vinculara a la Monarquía con la Iglesia. Felipe VI es católico. Lo hemos visto comulgar y está casado por la Iglesia. ¿Hubiera tenido algo de particular que en la ceremonia de su proclamación se hubiera hecho alguna referencia  a su catolicidad?

Ser el rey de todos los españoles no significa que tenga que abdicar de su fe. Ha querido contentar a los laicistas que, si bien le soportan, en el fondo no le quieren. En mi parroquia desde días antes de su proclamación se pedía ‘por el futuro Rey’, y muchos parroquianos no son monárquicos. Resulta que los católicos somos mucho más 'demócratas' que los que manipulan esta nueva República laicista coronada.

Hace tiempo, cuando a don Álvaro d'Ors le concedieron el premio Príncipe de Viana, en su discurso se dirigió al entonces Príncipe de Asturias alentándole a practicar las virtudes del gobernante en forma heroica, con aspiraciones de santidad. Felipe improvisó una respuesta desafortunada y afirmó que él "no aspiraba a tanto".

Ayer el Rey, vestido de chaqué, cumplió con la tradicional ofrenda al Apóstol Santiago, patrón de España. Ojalá la vida y la muerte de este Santo le inspiren para hacer frente al laicismo que nos invade y ser un digno Rey de España. 

(En la imagen, la escultura de Santiago Apostól que corona la fachada del Obradoiro en la Catedral de Santiago de Compostela, en la clásica representación iconográfica del apóstol itinerante, con el bastón de peregrino y el Evangelio, entregado a anunciar la Palabra de Dios). 

3 comentarios:

Pepe dijo...

Al rechazar su "católica majestad" la Misa de Coronación y todos los símbolos religiosos, me ha demostrado que ha preferido antes al poder que a Dios.

Jesús tuvo rechazar al demonio en el desierto 3 grandes tentaciones del hombre: tener, poder y placer hedonista.

Es más, si vamos a los libros de Reyes, bien podemos decir que Felipe VI hizo el mal a los ojos de Dios. Y no le estoy deseando nada malo, al contrario, solo le puedo desear lo mejor. Pero ha escogido de la peor forma posible.

No obstante no me extraña teniendo a un padre masón (como lo fue su abuelo) y una madre que es asistente habitual al Club Bilderberg.

Lo que sí me gustaría es mencionar a los otros ejemplos que vemos ahora tan lejanos, monarcas que defendieron el catolicismo como mejor pudieron. San Fernando III, su hijo Alfonso X el sabio, etc.

Y no me quiero olvidar de Alfonso XIII. Sin duda le recordaremos por su consagración a España del Sagrado Corazón. Cristiano y orgulloso de serlo. Evidentemente cometió muchos errores... pero es que somos barro, en nuestra condición de pecadores.
Cuenta el P. Manuel Guerra, experto en masonería, como a Alfonso XIII le visitaron masones para que implantara una agenda masónica muy en boga en europa (entre otras cosas medidas laicistas). Alfonso XIII se negó. Y estos personajes, con todo su poder, le dieron a elegir entre la corona y la acpetación de las medidas; o el exilio. La historia ya la sabemos.

Desde que supe eso, me siento orgulloso de que hubiera sido mi rey. Y por el contrario, y como es lógico, no lo estoy de este que tenemos ahora.

martina dijo...

Schizofrenia?

xtobefree dijo...

Buenos días Eligelavida.

Muy bien dicho y escrito, estoy contigo. Un abrazo.

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