lunes, 28 de julio de 2014

El Movimiento Voluntario de Extinción Humana, un síntoma de enfermedad terminal


¿Sabíais que existe una organización llamada Movimiento Voluntario de Extinción Humana?

Uno de sus fundadores, Les U. Knight, explica que “la lenta desaparición de la raza humana a través del cese voluntario de la procreación permitirá a la biósfera terrestre recuperar la salud. El hacinamiento y la escasez de recursos se aliviarán a medida que reduzcamos nuestra densidad”.

Una de las exigencias por parte de la organización a sus miembros es la de no añadir otro ser humano a este mundo sobrepoblado, en otras palabras, no reproducirse.

Estas iniciativas pueden provocar risa. Yo las encuentro preocupantes porque dan a entender que la transmisión de valores de una generación a otra ha quedado colapsada de tal forma que la sociedad actual se divide entre quienes propugnan el derecho a tener hijos a cualquier precio, disociando incluso sexualidad y procreación y recurriendo a métodos inmorales como la inseminación artificial, y los que defienden el derecho a no tenerlos, haciendo uso si es preciso de medios anticonceptivos o abortivos

Que exista un movimiento que propugne la necesidad de la desaparición de la especie humana es algo más que un mal social. Es un síntoma de enfermedad terminal. 

2 comentarios:

CHARO dijo...

Desconocía la existencia de esta sociedad....definitivamente vivimos en una sociedad demasiado enferma que cómo no se pongan pronto remedios eficcaces para sanarla terminará agravándose hasta morir.Besicos

eligelavida dijo...

Realmente, se han lucido...

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).