domingo, 27 de julio de 2014

No hay verdadero desarrollo sin apertura a la vida


Asistimos hoy a una situación paradójica, en lo que se refiere a la profesión médica. Por un lado constatamos —y damos gracias a Dios— los progresos de la medicina, gracias al trabajo de científicos que, con pasión y sin descanso, se dedican a la investigación de los nuevos tratamientos.

Por otro, sin embargo, registramos también el peligro de que el médico extravíe la propia identidad de servidor de la vida. La desorientación cultural ha hecho mella también en lo que parecía un ámbito inatacable: el vuestro, ¡la medicina!

Aun estando por su naturaleza al servicio de la vida, las profesiones sanitarias se ven inducidas a veces a no respetar la vida misma. En cambio, como nos recuerda la encíclica Caritas in veritate, «la apertura a la vida está en el centro del verdadero desarrollo». No hay verdadero desarrollo sin esta apertura a la vida.


(Discurso del Santo Padre Francisco ante la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas). 

1 comentario:

Salvador Pérez Alayón dijo...

No se entiende luchar por defender la vida, y matarla cuando los interese económicos los exigen.¿Es que la economía está primero que la vida del hombre?

Lo que constatamos parece decir que sí. Todavía está el sábado primero que el hombre. Muy poco hemos avanzado.

Un fuerte abrazo en Xto. Jesús.

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).