miércoles, 30 de julio de 2014

Para los que odian la verdad


Leí una vez una divertida historia sobre una mujer que llevó al circo a sus nietos. Mientras veían el espectáculo, un elefante se sentó sobre su coche y lo aplastó. Como aún estaba en condiciones de ser conducido, la mujer subió al coche y salió a la carretera con intención de llevarlo a un taller. Por el camino, tuvo que parar porque delante de ella se produjo un accidente de varios vehículos. Cuando llegó la policía, la mujer explicó que ella no había sufrido ningún accidente. Lo que me ha pasado -explicó- es que un elefante se ha sentado encima de mi coche y lo ha abollado. Los médicos la metieron en una ambulancia pensando que se encontraba en estado de shock. A pesar de sus protestas y de su intento de dar explicaciones, la pobre mujer acabó en un manicomio.

Esto es lo que suele sucedernos a los cristianos cuando decimos la verdad. No nos encierran en un manicomio, pero nos miran como si estuviéramos locos y nos dan de lado.

No tengamos miedo de defender la verdad, pues por encima de los respetos humanos está nuestra responsabilidad personal de dar testimonio y proclamar la verdad especialmente en esta sociedad relativista donde grupos de presión como el lobby gay, los grupos laicistas o el lobby abortista esparcen con fuerza y gran apoyo económico su ideología atea.

La verdad suena a odio para aquellos que odian la verdad. No sé de quién es la frase, pero me parece muy apropiada para describir la actitud de los que se sienten agredidos cuando alguien explica que el aborto es matar, que la Reproducción in vitro es inmoral o que el matrimonio gay no es matrimonio. Sin embargo, sucede todo lo contrario. Esta verdad dicha con rectitud de intención es un auténtico gesto de caridad, porque «sólo en la verdad resplandece la caridad y puede ser vivida auténticamente» (Encíclica Caritas in Veritate).


5 comentarios:

Alfonso dijo...

Si dices no al matrimonio homosexual eres un homófobo, si no estás de acuerdo con el aborto es que no te preocupa la mujer... efectivamente, la verdad es odiosa para los que odian la verdad, pero un tesoro preciado para quien la busca.

Alfonso dijo...

Por cierto me alegro de verte de vuelta.

eligelavida dijo...

Gracias Alfonso! Un abrazo!

Salvador Pérez Alayón dijo...

Muy apropiada y oportuna la historia
que retrata lo que ha ocurrido siempre respecto a la verdad.

El hombre no escucha sino su verdad y rechaza, por esoísmo, la de otros.

Saludos.

CHARO dijo...

Es verdad lo que dices pero no me preocupa que me tomen por loca, lo que sí me preocupa es ese resentimiento, tan desmesurado y sin fundamento, contra la iglesia católica algo que no puedo entender porque yo no creo ni pertenezco a ninguna otra religión y no por ello les tengo resentimiento.Besicos

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).